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Madrid, 13 de febrero de 2009.- El primer efecto positivo de la medicina biorreguladora en los pacientes oncológicos es una mejora de los efectos secundarios de cualquier tratamiento convencional agresivo, como la quimioterapia, la radioterapia o incluso la cirugía. Así lo ha manifestado el Dr. Joan Vidal-Jové, experto en medicina oncológica e investigación clínica sobre las defensas del organismo, en la primera mesa redonda sobre “Oncología y Medicina Biorreguladora", organizada por Laboratorios Heel España en Barcelona.
Según el Dr. Vidal-Jové, “cuando hablamos de medicina convencional y de medicina biorreguladora, podemos decir que una construye la base de la otra y ambas trabajan en buena colaboración. Trabajar sólo en una dimensión del problema, no resuelve el conjunto del mismo, hay que hacerlo conjuntamente en todas las dimensiones de la enfermedad”.
Para entender más fácilmente estas declaraciones, este oncólogo pone un claro ejemplo aplicable a todas las enfermedades: “Si una persona está pasando por una crisis asmática aguda, es posible que en ese momento no haya más remedio que tomar un tratamiento convencional y hacer una actuación de urgencia, pero una vez resuelto ese problema, hay que averiguar las causas que han originado esa situación para actuar en consecuencia y evitar que se vuelva a producir un brote agudo. Y esto se consigue mediante la medicina biorreguladora”.
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