|
Nuestro cuerpo acumula toxinas a diario, que respiramos, tocamos e ingerimos sin darnos cuenta, en la calle, en el trabajo en incluso en el hogar. Vivir rodeados de tráfico, comer mal, tomar muchos medicamentos o incluso sufrir estrés son fuente de toxinas, no digamos ya fumar o beber alcohol, y las consecuencias se dejan sentir en nuestra salud.
"Contamos con un sofisticado sistema natural de detoxificación para neutralizar y excretar toxinas, pero desgraciadamente el exceso de toxinas impide eliminarlas y eso favorece el envejecimiento prematuro, que se refleja en la piel y en la aparición de enfermedades", destaca el doctor Jesús Agudo, profesor de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de ASEMBIOR (Asociación para el Estudio de la Medicina Biorreguladora). |